Junio 2012 - Publicado en el blog el artículo "Experiencias de un organista ambulante", redactado en el año 2010 para la revista "tresefes"

"Entre pitos y flautas. Una visita al órgano de Uztárroz con JL Echechipía".

Primera actividad del proyecto "Portaviento" en el Pirineo.

Más información en la sección de "organización de eventos" 

LEYRE. Un gran órgano en un entorno incomparable. Entra en la sección titulada "Leyre".

CONTEXTOS

El Requiem de Maurice Duruflé

Un proyecto en colaboración con la Coral Barañáin

 

ANTIGUAS MELODIAS CON NUEVOS ROPAJES

 

 

La Historia de la Humanidad está repleta de miradas retrospectivas y reinterpretaciones. El Canto gregoriano no se libró de esta evolución. La llegada de la polifonía al ámbito litúrgico de la Iglesia provocó una pérdida paulatina de la modalidad en favor de la tonalidad, y también obligó a abandonar la métrica tradicional gregoriana para favorecer el encaje de varias voces cantando al mismo tiempo con distintas melodías, es decir, la esencia de la polifonía contrapuntística. El resultado fue una práctica de canto llano empobrecida y utilizada como simple apoyo al esplendor polifónico, tanto vocal como posteriormente instrumental. En este contexto, fue la importancia de la tradición para la Iglesia lo que salvó al canto gregoriano de caer en desuso por completo.

 

Pero todo tiene su época de esplendor y su desgaste. Ya a finales del siglo XIX, la constante exploración de los compositores en el terreno de las posibilidades que ofrece el sistema tonal llevó a un punto de agotamiento de nuevos recursos. Ante ello, una de las vías exploradas por los compositores de la época fue nuevamente la modalidad; bien la ya existente o incluso, como en el caso de Olivier Messiaen, inventando un sistema modal particular. La situación era novedosa y muy estimulante, ya que el colorido modal, unido a nuevos coloridos tímbricos descubiertos por estos músicos ofrecieron en ese momento enfoques muy del gusto de algunas de las estéticas dominantes en aquellos momentos.

 

Fue un momento perfecto para volver a las raíces del canto gregoriano, recuperando su modalidad y métrica; una labor larga y exigente, pero que no asustó a los benedictinos de Solesmes. El trabajo de estos, como ya se ha dicho, interesó a numerosos compositores; uno de ellos, Maurice Duruflé.

 

REQUIEM Maurice Duruflé - Notas al programa
REQUIEM notas al programa.pdf
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